En el mundo del teatro, el primer elemento que capta la atención del público es el escenario, un espacio que se convierte en el protagonista visual de la obra. Sin embargo, el diseño de escenarios es un aspecto que a menudo pasa desapercibido para muchos. ¿Qué determina la forma y los elementos de un set? ¿Cómo se adapta este al desarrollo de la representación?
Un ejemplo notable es el set diseñado por Sara Brown, profesora asociada en el MIT, para la adaptación del clásico japonés Noh "Hagoromo", llevada a cabo en 2015 por la Academia de Música de Brooklyn. Esta obra fue transformada en una ópera de cámara con danza.
El arte detrás del escenario
Las obras Noh presentan una estructura tradicional y una transformación final crucial. En "Hagoromo", un ángel pierde su manto, y un pescador lo devuelve a regañadientes tras una danza ritual del ángel, quien finalmente asciende a los cielos. Para resaltar a los personajes principales, Brown diseñó un set con tres altas paredes que rodeaban el escenario central, donde músicos y un coro estaban elevados detrás.
“Ese set era más un dispositivo de enmarcado que otra cosa”, explica Brown, quien también es jefa asociada del programa de Música y Artes Teatrales del MIT. “Elevó a los músicos a un plano diferente, casi celestial, creando un contraste entre cielo y tierra. Esto permite que los bailarines sean vistos contra un fondo sencillo; no quería que sus cuerpos se perdieran entre otros.”
Desafíos creativos y colaborativos
Para crear un entorno formal acorde con la obra, Brown utilizó una disposición vertical que sugería su contenido. Uno de los mayores retos fue la iluminación: trabajó junto al diseñador Clifton Taylor para perforar las altas paredes y permitir más luz, mientras que una estructura de rigging les permitió enfocar a los bailarines.
“Resolver esos aspectos es lo que define el diseño”, sostiene Brown. “Hay una idea artística subyacente y consideraciones prácticas igualmente importantes para hacer que la pieza funcione como deseas.”
Con una trayectoria destacada en importantes teatros, Brown ha diseñado sets para producciones tan diversas como “Carmen” y “La muerte de un viajante”, además de estrenos teatrales. Su enfoque abarca múltiples géneros mientras enseña a estudiantes del MIT a pensar visualmente e intelectualmente.
La importancia del trabajo en equipo
“Cada obra debe ofrecerte un desafío creativo”, afirma Brown. Este reto es colectivo e implica trabajar conjuntamente con directores, intérpretes y equipos de diseño enfocados en iluminación, sonido, medios y vestuario.
“En la creación teatral debes trabajar en comunidad”, enfatiza. “Es posible que enfrentes desacuerdos, pero desarrollas estrategias para colaborar con todos con dignidad; eso es fundamental.” El año pasado, debido a su extensa labor docente y profesional, Brown obtuvo tenure en el MIT.
Un legado familiar
Crecida en Minnesota, Brown aprendió desde pequeña la importancia de la humildad gracias a sus padres. Esta experiencia le ha otorgado una voz interna que refleja sus raíces familiares: “Lo peor que podías ser donde crecí era alguien engreído”, comenta. “Es una voz que me cuestiona sobre lo que hago y su valor.”
Brown se graduó con una licenciatura en Gustavus Adolphus College antes de obtener su maestría en Bellas Artes en la Universidad de Virginia. En el MIT ha logrado combinar exitosamente su carrera profesional como diseñadora escénica con su labor docente.
Un proceso colaborativo
Al aceptar diseñar un set para una producción, lo primero que hace es leer la obra atentamente y luego dialogar con el director sobre ella. “Generalmente hablo con el director después de mi primera lectura”, dice Brown, citando al reconocido diseñador estadounidense Skip Mercier: “Él decía que solo lleva amor por la obra a la primera reunión”. Este enfoque le parece excelente porque implica llegar dispuesto a descubrir lo que tienen en común.
A pesar de las inevitables diferencias entre directores, diseñadores y actores, Brown valora profundamente los aspectos colaborativos del teatro: “Se trata de servir al todo más que ser tu proyecto personal”, asegura. “Siempre habrá tensiones, pero esa tensión puede resultar en algo mejor que cualquier cosa que puedas lograr solo.”
Simplicidad e innovación
A través de sus producciones, Brown tiende hacia soluciones simples y adaptables. Por ejemplo, durante una representación de “Orgullo y Prejuicio” en Hartford, Connecticut, diseñó un espacio circular al frente del escenario con áreas elevadas atrás para piano y columnas; esta disposición permitía cambios fluidos entre las distintas configuraciones sociales presentes en la obra.
No obstante, uno de sus logros más sorprendentes fue diseñar un set utilizado simultáneamente para dos obras diferentes: “La muerte de un viajante” y “Skeleton Crew”, esta última sobre el cierre de una planta automotriz en Detroit.
Afrontando nuevos retos
"Una constante en mi trabajo es gravitar hacia elementos que aparentan simplicidad e integridad formal", reflexiona Brown. "Pero revelan diferentes aspectos con el tiempo". Siempre está abierta a nuevos desafíos; por ejemplo, diseñó el set para "The Lily’s Revenge", una obra contemporánea compuesta por cinco actos donde se requiere mover al público dentro del teatro.
"Debes encontrar formas de reconfigurar el espacio utilizando materiales disponibles; tiene que sentirse como una gran transformación", explica. A menudo no comprende completamente la producción hasta dar un paso atrás y observarla como un todo.
Diversidad académica
Brown trabaja no solo con diversos proyectos teatrales sino también con estudiantes provenientes de distintas disciplinas dentro del MIT. "Es genial porque hay estudiantes con experiencia previa en teatro así como aquellos que nunca han visto una obra", señala.
Además de impartir clases sobre diseño escénico y fundamentos del diseño dentro del programa Música y Artes Teatrales, ha sido asesora facultativa para el Morningside Academy of Design del MIT —un centro interdisciplinario dedicado al diseño—.
"Hay un proceso subyacente al diseño que une disciplinas", observa Brown. Por ejemplo: "A veces en teatro buscas crear espacios ineficientes; estás generando obstáculos para los actores", mientras los arquitectos buscan fluidez eficiente dentro de edificios. No obstante añade: "Es el mismo proceso pero con resultados diferentes". Los arquitectos también intentan diseñar espacios comunes donde las personas interactúan —un reflejo parcial del diseño escénico—.
Mina interior
Brown destaca cómo su enseñanza busca invertir la idea convencional según la cual hay respuestas externas correctas a buscar: "En teatro debes explorar tu vida interior y pensar qué quieres expresar durante ese evento escénico". Reconoce que esto puede ser intimidante pero asegura: "Ahí es donde reside lo valioso".