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Estudiantes del MIT investigan la física del plasma bajo la aurora en Alaska
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Estudiantes del MIT investigan la física del plasma bajo la aurora en Alaska

domingo 24 de mayo de 2026, 22:01h

Un grupo de estudiantes del MIT ha realizado expediciones en Alaska para estudiar la física del plasma bajo la aurora boreal. Utilizando instrumentos distribuidos, los estudiantes llevaron a cabo experimentos en condiciones extremas, enfrentándose a temperaturas de hasta -25 grados Fahrenheit. La investigación se centró en observar el comportamiento del plasma y correlacionar las características visuales de la aurora con cambios en el campo magnético terrestre. Durante su estancia, presenciaron una intensa tormenta solar que iluminó el cielo y facilitaron la recolección de datos mediante cámaras de 360 grados y detectores de muones. Este trabajo busca contribuir a la comprensión tridimensional de las estructuras aurorales y su relación con partículas energéticas en la atmósfera superior.

Un grupo de estudiantes de posgrado del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha llevado a cabo expediciones en Alaska para estudiar fenómenos de plasma, utilizando la aurora boreal como un laboratorio natural. Para estos jóvenes investigadores, despertarse al mediodía tras una noche de trabajo que comenzó a las 4 a.m. no es solo un signo de esfuerzo, sino el inicio de su jornada laboral, sincronizada no con el sol, sino con el espectáculo luminoso del cielo.

La misión era clara: investigar el comportamiento del plasma bajo condiciones reales. Sin embargo, los desafíos eran significativos. En Fairbanks, Alaska, donde las temperaturas pueden descender hasta -25 grados Fahrenheit, los estudiantes realizaron sus experimentos en la oscuridad casi total, iluminados únicamente por lámparas frontales rojas. La puesta de sol ocurría antes de las 3 p.m., y incluso durante el día más cálido, las temperaturas apenas alcanzaban los 20 grados Fahrenheit.

Observando el fenómeno

La aurora boreal ofrece una oportunidad única para observar directamente el comportamiento del plasma. Las partículas cargadas que interactúan con el campo magnético terrestre generan estructuras visibles en el cielo nocturno. Fairbanks se encuentra en una región con alta actividad auroral, convirtiéndose en uno de los lugares más confiables del mundo para observar estos fenómenos, aunque las condiciones extremas presentan serios retos.

Uno de los principales problemas fue el impacto del frío en los equipos. “Nuestros laptops pasaron de tener batería completa a casi vacía en solo 10 minutos debido al frío”, comenta Leonardo Corsaro, estudiante de doctorado en física en el Centro de Ciencia y Fusión del Plasma (PSFC) del MIT. “Estábamos tratando de transferir datos lo más rápido posible antes de que todo se apagara; ¡era una carrera contra el tiempo!”

Desafíos logísticos

Los obstáculos no se limitaban al frío. “El frío se puede manejar”, explica Leon Nichols, también estudiante de doctorado en PSFC. “Con buena planificación, puedes mantenerte cómodo a -20 grados Fahrenheit. La verdadera dificultad era moverse al desplegar cámaras lejos de las carreteras. Caminar por nieve profunda puede quemar hasta 900 calorías por hora. Usamos esquís de fondo para acceder a terrenos más remotos que habríamos tardado horas en alcanzar.”

A pesar de las adversidades, la experiencia valió la pena. Durante su estancia en Alaska, el equipo fue testigo de la tormenta solar más intensa en dos décadas, lo que hizo vibrar la aurora como pocos han podido experimentar. “Sentí que éramos los únicos allí”, recuerda Sydney Menne, estudiante de doctorado en ciencia e ingeniería nuclear. “Estábamos completamente rodeados por la aurora, totalmente inmersos en ella.”

Colaboración y tecnología avanzada

El equipo tuvo acceso a instalaciones de observación en Poker Flat Research Range gracias al Instituto Geofísico de la Universidad de Alaska Fairbanks. A lo largo del viaje, los estudiantes desplegaron múltiples sistemas de cámaras all-sky a distancias que alcanzaron hasta 100 millas, permitiendo observaciones simultáneas desde diferentes ubicaciones. Estas cámaras capturan imágenes panorámicas del cielo nocturno y fueron combinadas con magnetómetros para correlacionar características visuales aurorales con cambios en el campo magnético terrestre.

Al integrar imágenes distribuidas espacialmente con mediciones del campo magnético, el equipo buscaba entender cómo cambian las estructuras aurorales a través del espacio. El objetivo a largo plazo es apoyar reconstrucciones tridimensionales de la aurora. Además, este año se ampliaron las mediciones más allá de la imagenología utilizando detectores de muones para explorar posibles correlaciones entre la actividad visual auroral y las detecciones de partículas energéticas.

La noticia en cifras

Cifra Descripción
-25°F Temperatura mínima durante los experimentos
20°F Temperatura máxima durante los experimentos
100 millas Distancia de despliegue de cámaras para observación
900 calorías/hora Calorías quemadas al caminar por la nieve
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